Damián Webster.
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!
No podía estar pasándome estó, ella no estaba allí. No estaba mirándome con horror, con asco.
Sentía mi corazón palpitar con velocidad debido a los nervios que casi nunca tenía.
¡¿Que carajos hace despierta?!
Ví como sus ojos se llenaban de lágrimas y me levanté de mi lugar con rapidez para tratar de acercarme, pero tan pronto como supo lo que intentaba hacer dió dos pasos hacia atrás.
Se estaba alejando de mí, no quería tenerme cerca, me esta rechazan