~Pov del Narrador~
Mientras Mike seguía paralizado, Damien posó una mano en su hombro.
—Gracias, Mike, por apoyar a Alisha y no dejarla sola en esta locura —murmuró con una sonrisa de complicidad.
Mike asintió con la cabeza, aún sin poder pronunciar palabra, y Alisha exclamó con una carcajada: —¡Oye, no es una locura!
Todos se rieron y se dispusieron a entrar, pero se detuvieron al escuchar el chirrido de unos neumáticos que se frenaban bruscamente en la entrada de la mansión. Damien sintió