Desperté en el hospital, asustada y desorientada.
Traté de moverme pero era imposible con el dolor que sentía. Se me vino a la cabeza la peor escena que había vivido desde que conocía a Andrés. Toqué el timbre para llamar a la enfermera de inmediato. Necesitaba saber cómo estaba mi bebé y Nicholas.
—Señorita Emilia, me alegro de que despertara —susurró la enfermera, mientras entraba en la habitación.
—¿Cómo está mi bebé? —pregunté, preocupada.
—Por favor, cálmese, no es momento de que se al