Terminó el concierto y personal de la productora me preguntó si quería ir al camerino de Nicholas para acompañarlo. Me llevaron y con un beso apasionado me recibió.
—Fue muy lindo lo que hiciste. —Lo abracé.
—La noche aún no termina —respondió, mientras bebía agua.
—No quiero que acabe.
Permanecimos abrazados sin decir nada. A los segundos nos abrieron la puerta del camerino y vi a mi italiano favorito.
—¡Felicidades! —exclamó.
Me acerqué a Rentado y con un fuerte abrazo le agradecí por toda