Valeria arrojó la tableta sobre la mesa de noche y se aproximó a la cama clínica con el corazón latiéndole con fuerza en la garganta. Contempló las facciones de Ji-hoon. Los dedos de su mano izquierda realizaron un movimiento trémulo sobre las sábanas blancas y un gemido ahogado y ronco escapó de sus labios partidos. Las pestañas oscuras del cantante se agitaron con dificultad, luchando contra el remanente de los sedantes médicos, hasta que finalmente sus ojos oscuros se abrieron con lentitud,