Cuando Valeria logró recuperar el juicio, la determinación ejecutiva sustituyó las lágrimas en sus ojos verdes. Se separó sutilmente del pecho de Ji-hoon, le plantó un beso tierno pero cargado de una firmeza inquebrantable en los labios y le dedicó una mirada gélida.
—Ahora vuelvo, mi amor —le dijo en un susurro, sin necesidad de ofrecer explicaciones adicionales.
Tomó su tableta digital de la mesa de noche con un movimiento enérgico, dejando a Ji-hoon sin palabras, inmóvil entre las sábanas y