Sophia
No me detuve. No me giré.
Si lo miro ahora, perderé toda la determinación.
"Nada", respondí con calma, aunque mi voz todavía sonaba un poco hueca.
Puse una almohada en el sofá y comencé a extender la manta, como si fuera la decisión más natural del mundo.
"Louise", su voz se volvió más baja. "¿Qué haces?"
Me obligué a encogerme de hombros.
"Dormiré aquí".
Unos segundos de silencio.
"¿Por qué?"
Ahí está. Una pregunta que exige una explicación lógica.
Me giré lentamente hacia él.
La luz de