Philippe se quedó solo en su oficina con un vaso vacío y un silencio que de repente se volvió insoportable. La confesión que le había hecho a Louise le había brindado alivio, pero al mismo tiempo le había planteado un nuevo problema, tan grande como su imperio empresarial.
La familia.
Sus padres. Las mismas personas que durante años le habían enseñado que los sentimientos eran un lujo que los líderes no podían permitirse. Habían insistido en este matrimonio como una jugada estratégica. Para ell