Se orilló rápidamente y el coche finalmente se detuvo con un chasquido. Se oía un desagradable chirrido bajo el capó.
Louise abrió mucho los ojos.
—¿Qué ha pasado?
—Quédate en el coche —dijo Philippe en voz baja—. Voy a comprobarlo.
Salió al frío aire nocturno. Louise lo observó a través del parabrisas: se inclinó, levantó el capó…
Y en ese instante, una columna de vapor caliente se elevó.
Philippe exhaló bruscamente y se secó la frente con el dorso de la mano.
—Genial… —gruñó—. El radiador se