Un destello. Otro. Y otro más.
Una luz blanca cegadora explotó frente a sus rostros.
Louise se quedó paralizada.
Entonces un ruido la alcanzó.
Una verdadera muralla de voces, que llegaban de todas direcciones.
«¡Señor Philippe! ¡Por aquí!» «¡Señor, mire aquí!» «¿Quién es esa chica detrás de usted?»
Los paparazzi los rodearon en segundos, formando un semicírculo cerrado a su alrededor. Las puertas de cristal del hotel se cerraron de golpe tras Louise: no había dónde correr, no había dónde escond