“Mamá… lo siento”, susurró Philippe.
Bajó la cabeza.
“Por todo”.
Apretó los dedos.
“Me advertiste. Papá me advirtió. Incluso Juvan… y Louise también”.
Su voz temblaba traicioneramente.
“Pero no te escuché. Confié en ella. Fui en contra de todos ustedes. Incluso discutí con mi padre por ella…”, su voz se fue apagando, apretando la mandíbula. “Incluso le grité a Louise una vez… por su culpa”.
La mirada de su madre se suavizó.
Philippe apretó los puños.
“Es mi culpa. Todo. La dejé entrar en mi vid