Mundo ficciónIniciar sesiónLas Gracias
La luz de la mañana entraba por las cortinas entreabiertas, bañando la habitación con un tono cálido y apacible. El aire olía a desinfectante, pero también a calma, como si el caos de la noche anterior hubiera quedado atrás. Serena estaba sentada en la cama, recostada sobre los cojines, con una manta ligera sobre las piernas. Su rostro lucía pálido, pero sereno; sus ojos, aunque cansados, tenían ese brillo característico de quien ha vuelto a la vida después







