Las voces de duda no paraban a su alrededor.
La casera soltó una carcajada sarcástica:
—Si de veras logra hablar con el jefe de la policía, entonces yo camino de cabeza. ¿De verdad se cree tan importante? Si fuera alguien de tanta categoría, ¿acaso vendría a vivir en un edificio tan viejo como este? ¿Cree que nos puede tomar por ingenuos?
Nadie creyó las palabras de Sofía; todos pensaban que no era más que pura fanfarronería.
Pero Lola sabía bien que Sofía podía hacerlo. Al final de cuentas, era