Al escuchar que Mateo se había quedado con aquel terreno, Alejandro se levantó de golpe.
—¿Qué dijiste?
—Señor Rivera, soy una estudiante, ¿qué iba yo a entender de inversiones? Además, ese terreno no era para mí, era Mateo quien quería comprarlo. Usted lo sabe, en ese entonces yo no tenía el poder dentro de la familia Valdés, ¿de dónde iba a sacar cinco mil millones? Si de verdad lo quiere, búsquelo a él; si está dispuesto a vendérselo, adelante.
Sofía adoptó un aire inocente, pero en sus palab