Los tres regresaron a toda prisa para revisar el estado del tipo que había quedado inconsciente.
Tomás, furioso, lanzó la cajetilla de cigarros contra el suelo.
—¡Tráiganmela! ¡Ahora mismo!
Si la familia Rivera se enteraba de esto, estaría acabado.
Al mismo tiempo.
Elías ya había llegado a las inmediaciones de la Universidad Pública. A su lado, Bruno revisaba el monitoreo urbano.
—Según las cámaras de vigilancia de la calle, aquí fue donde la señal se perdió. ¿Quieres que pidamos acceso al siste