Al escuchar las palabras asquerosas del amigo de Tomás, Sofía sintió cómo el estómago se le revolvía.
¿Lo que más teme una mujer es perder su “honor”?
Qué ridículo.
No era más que la podredumbre machista de esos tipos miserables y mediocres.
Sofía siempre supo que Tomás era un imbécil, pero jamás imaginó que llegaría tan lejos como para orquestar un secuestro.
Como era de esperarse, Tomás vaciló por un momento y murmuró:
—Sofía se va a casar con el señor Rivera… si le haces algo, ¿y luego qué?
—