—No es nada, son solo unos pasos —dijo Sofía con una mirada tranquila hacia Luna.
Aunque no estuviera del todo contenta, Luna la acompañó sin decir más.
En el salón, el profesor aún no había llegado, pero los estudiantes ya estaban en sus asientos.
Sofía y Luna entraron con Lola y la acompañaron hasta su clase.
Lola, sabiendo perfectamente lo que hacía, se detuvo en la puerta y se puso a charlar un rato con Sofía, como si fueran íntimas.
Desde el interior, los estudiantes observaron la escena co