Después del mal rato con el intento de actriz mi cuerpo entró en una especie de reposo que me hizo darme cuenta del hambre voraz que tenía. Mi estómago está gruñendo como una bestia furiosa y ya comienza a doler un poco.
— Peque, ¿Me acompañas abajo?
Él asintió y ambos tomados de la mano nos fuimos al piso de abajo donde seguramente encontraría a Lucca.
Llegamos y solo me encontré con Marco, su asistente. Maximiliano se veía cansado y no querría tener que sacarlo fuera de la compañía.
— Hol