El ambiente se había vuelto tan pesado que Krista y Lucca aún no se habían dado cuenta de cuando se habían encerrado en la habitación vacía del hospital.
Era uno pequeño y muy privado por lo que no les pusieron peros al hacerlo. Toda la gente que frecuentaba el lugar era del mejor prestigio.
Aún así no prestaron atención, y aunque pensaron que solo dos pares de oídos estaban atentos a la confesión, uno más se había colado.
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El silencio que se desató después de la confesión de Krista fue t