Christopher.
Mantengo la mirada clavada en el sobre que descansa sobre el cristal de mi escritorio. Mis dedos rozan el papel y, por un milisegundo, la curiosidad intenta traicionarme. Sé que hay demasiadas inconsistencias en la historia de Alana. Un solo movimiento bastaría para sacar esas hojas y tener todas las respuestas que ella me ha estado negando.
Retiro la mano de golpe, sintiendo una profunda repulsión por mí mismo.
No voy a jugar bajo los términos de una mujer tan miserable como mi ex