Christopher.
El informe de Derek en el auto fue breve, pero suficiente para encender todas mis alarmas. Mensajes extraños. Números desechables. Amenazas veladas. Solo hay una persona en este mundo con los recursos suficientes para armar una red de acoso así de meticulosa sin dejar un rastro evidente. Solo una persona con una mente lo bastante perversa como para dedicarse a destruir la paz mental de alguien sin importarle las secuelas.
Beatrice.
Aprieto los puños. Ella ya se encargó de hacerme l