Alana.
La pediatra se arrodilla junto a Lili. Con una voz dulce, comienza a hablarle hasta que la pequeña, poco a poco, baja la guardia. Examina sus brazos con precisión profesional. A medida que enrolla la manga, nuevos hematomas se revelan, cada uno más oscuro que el anterior.
El estómago se me revuelve.
Otro de los niños levanta su camisa: una marca violácea se extiende por su abdomen. Una pequeña se gira, retirando su cabello para dejar al descubierto una cicatriz lineal y profunda. La esce