Los días pasan sin complicaciones evidentes en la casa de Roman. Hemos establecido una rutina.
Durante el día nos ocupamos de nuestras obligaciones y por la noche, luego de que Paloma va a dormir, Roman y yo nos dedicamos tiempo para disfrutar de la compañía del otro.
Sin embargo, sé que el tema de Julia lo tiene pensativo y algo estresado.
Cuando este me contó lo que esa mujer tenía en mente, sentí ganas de estrangularla por desgraciada.
Una madre no piensa en sí misma. Primero vela por el bie