—¿Eres feliz?
Sonrió y ajusto mi agarre en Román mientras descanso mi cabeza en su pecho.
—Por supuesto que lo soy— murmuro con los ojos cerrados.
Es la mañana siguiente y ambos permanecemos en la cama, desnudos luego de una fantástica noche juntos.
Miro mi mano que descansa en el abdomen de Román y la luz que se filtra por la ventana hace resplandecer el anillo.
—¿Quieres que nos casemos pronto o deseas preparar una ceremonia grande?
—Quiero solo a nuestra familia y quizás quieras invitar a alg