POV ROMÁN.
—Quieres esperarme.
Resoplo ante las palabras de Julia mientras atravieso el patio del colegio a grandes zancadas.
—No ponerte esos ridículos tacones —replico enojado con ella.
No, no tengo porqué ser bueno con ella, bastante hice al traerla.
En realidad, ella se subió cuando estaba por salir del garaje.
La maldita mujer se atrevió a besarme y lo peor de todo es que Davina nos vio.
Yo también soy un imbécil.
Eso lo tengo claro.
—¡Román! —chilla una segunda vez, pero no le respondo.
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