Luego de que Roman se fuera al laboratorio, estuve en la cocina la mayor parte del día haciendo un pastel de chocolate para la cena.
Quería consentir a Paloma y a Roman.
Lola y Gail solo me miraban con sonrisas sabedoras que yo ignoraba.
Ambas mujeres se habían vuelto mis amigas y me encantaba pasar tiempo con ellas en la cocina.
Escuchar los consejos y vivencias de Lola.
Reírme de los desastres de Gail.
La misma Lola reprendía la forma tan ligera en que llevaba la vida y por eso sus incidentes