La pelea que Paloma tuvo en el colegio le costó un castigo por parte de Román.
A media tarde, llaman a la puerta y es un repartidor con un enorme ramo de rosas.
Van dirigidas a mí.
Así que me emociono al ver el detalle que Román ha tenido conmigo.
Me voy a su oficina donde está haciendo algunos trabajos.
Entró y sin mediar dejo un beso en sus labios.
—Gracias por las rosas —digo pegado a sus labios —están hermosas.
Este me mira sin saber de qué hablo.
—Yo no envíen ningún ramo de rosas.
—¿Pero…