Leonardo, por su parte, se encargó de sus asuntos para marcharse de una buena vez de ese hotel. Quería apartarse del insufrible de Le Roux. Su socio Adrian había preguntado por qué se iba tan rápido. Leo tomó el pretexto de que el negocio ya estaba terminado y ese lugar era terriblemente aburrido para él, lo cual no fue, de hecho, una mentira total. El hotel estaba matándolo lentamente de aburrimiento, por favor.
En cuanto todo estuvo en orden, Leonardo le pidió al jefe Reynolds que se encargar