—Eres un tóxico nivel Chernóbil —murmuró Alessa, divertida.
Leonardo se encogió de hombros, conduciendo con una mano. La otra la usó para encender la calefacción.
—Imagínate el nivel que es Elliot Le Roux, querida zanahoria.
—Es mi jefe.
La risa profunda de Leonardo provocó vibraciones dentro de ella.
—Además, ¿dónde está tu modelito francesa?
—Eh, creí que era italiana.
—Cómo sea. —Chasqueó la lengua—. ¿Te aburrió?
Se quedó callado unos segundos, pero tenía una pequeña sonrisa en sus labios.
—