«El Rubí de la Codicia» era el nombre por el cual el mundo la conocía ahora.
Gracioso, porque ocultarse había dejado de ser una opción desde que entró al mundo de Leonardo Gold.
En resumidas cuentas, bastaron dos años para graduarse de la Facultad y convertirse en una asistente de confianza del jefe de Le Roux Corporation.
Fue duro, a más de uno sacó de sus casillas por imprudente. Horacio, el gorila que odiaba sin sentido. Ashley, Lena y Ester, las otras asistentes, superaban su existencia