Fiel a su palabra, el jefe Reynolds estaba abajo del edificio esperándola junto al auto.
No fue la primera vez que Alessa se sintió atrapada por su encanto varonil y misterioso. Reynolds no solo era el jefe de seguridad del señor Gold, sino que también era condenadamente guapo con su cabello negro rizado, su piel morena y sus ojos verdes.
Vaya tipo.
Grandote.
Rudo.
Pero tan, tan rígido y serio.
¿Cómo Leonardo y él pudieron llevarse bien? Si eran completamente opuestos.
Alessa no pudo evitar da