Tres son multitud, eso dijeron las personas, especialmente las parejas que se toparon con ese tercer individuo que trajo consigo la discordia. Y siempre había sido muy cierto; no obstante, no era suficiente motivo para tratar a Sophia de esa manera tan desconsiderada.
La mujer rubia se marchó de la oficina sin decir ni una palabra, aunque el dolor escrito en su rostro se expresaba por sí solo. En un latido, Leonardo se sintió terrible, se sintió el peor hombre de la historia por maltratar verba