Camila fue forzada a abortar. Débil y vulnerable, fue arrojada a un hospital psiquiátrico.
Yacía en la cama del hospital con el corazón hecho añicos, su rostro pálido como el papel, como si toda la fuerza hubiera sido drenada de su cuerpo.
Daniel apareció frente a ella. Arrojó las pruebas con violencia sobre su rostro.
—¿De verdad creías que tus acciones pasarían desapercibidas para los dioses y los hombres?
—¡Incluso fuiste capaz de hacerle daño a tu propio hijo! ¡Eres indigna de ser madre!
Al