Camila se había vuelto completamente loca.
Como ya había escapado de un hospital psiquiátrico y, además, había herido a Daniel, la Sra. Fernández no iba a dejarla escapar fácilmente.
Fue solo por las súplicas desesperadas de Andrés que la Sra. Fernández optó por encerrarla en el ático del último piso de la mansión familiar, vigilada diariamente para evitar que causara más problemas.
La condición de Daniel en el hospital era inestable. La Sra. Fernández pasaba la mayor parte del tiempo cuidándolo