Punto de vista de Runa
El camino de vuelta a casa siempre era solitario, esos pensamientos oscuros siempre intentaban colarse cuando solo tenía los ruidos de la naturaleza para hacerme compañía.
El autodesprecio... la duda... la humanidad a la que mi loba se aferraba tan desesperadamente. Ella era la que se negaba a rendirse, se negaba a aceptar que ese sería nuestro destino por el resto de nuestras vidas.
Ella quería más, rezaba por más.
Yo no era tan romántica como mi loba; era práctica. Hice