Punto de Vista de Elena
—¿De tu esposa?
Ya no podía quedarme callada, necesitaba que supiera que estaba consciente de la realidad a la que había despertado: que se había casado con otra.
Tomás me miraba fijamente, enseñaba los dientes con una sonrisa apenas perceptible, pero no dudaba ni por un momento a quién iba dirigida... definitivamente no era a mí.
Ella le había quitado algo, algo que él necesitaba recuperar.
—¡Fuera! ¡Los dos, fuera! —les rugió a la pareja beta, echándolos de la Casa del