—¿Tu Luna? ¿Estás loco? —replicó Javier, mientras Jorge hervía de furia a su lado, luchando por mantener a su lobo a raya.
—Clío es mi Luna, la Luna de la manada... y el niño...
Tomás se detuvo porque un rugido estremecedor escapó de Jorge, causando que una sonrisa torcida se formara en su rostro antes de continuar.
—...será mi heredero.
El lobo de Jorge estaba al borde de tomar el control, de buscar sangre.
—Primero abusas de mi madre, y ahora tomas a mi compañera como tuya. No lo creo. —su gru