—Tomás... —mi voz salió como un susurro.
Me puse frente a él, bloqueándolos de su vista. Quería sacarlo de la ira creciente generada por esa llegada, trataba de controlar la situación que se deterioraba rápidamente.
Su mirada bajó hasta mi rostro, la tensión que se había apoderado de su mandíbula comenzó a ceder y dejó escapar un suspiro.
—Bien. —agitó una mano y casi todos los guerreros se alejaron, aún había una línea de defensa, pero nada comparado con el ejército de guerreros que había solo