Tras el incidente de la bandeja de pizza, no tenía dudas de que este plato me quemaría. Podía ver el vapor de calor elevándose de los platos, estaban ardiendo.
El tiempo pasaba mientras su mano permanecía extendida frente a mí y yo simplemente no lo agarraba.
—¿Clío?
—Permíteme. —Javier apareció detrás de mí, tomando el plato de Carla y colocándolo frente a mí.
—No querríamos que te quemaras, ¿verdad? —me gruñó al oído, y yo giré la cabeza para encontrar sus ojos.
—Aléjate. —le espeté, lo sufici