—Les ordenarás que vengan aquí.
—No haré una mierda hasta que expliques tus razones.
—Nos están ocultando cosas, algo que tiene un impacto directo en nuestra seguridad.
—Javier, no puedes andar haciendo esas acusaciones sin pruebas. —intervine, sintiéndome protector hacia los Arancea.
—Oh, tengo pruebas. —sus ojos se clavaron en los míos, lanzándome una mirada ardiente.
—No, Javier, ellos tienen su propia manada. No tenemos ningún derecho a interferir en lo que sucede dentro de su manada, a meno