Punto de vista de Clío
Apenas salí del coche, se abalanzaron sobre mí. Mamá me guio suavemente fuera del vehículo, luego me cubrió los ojos para impedir que viera nada.
—Mamá... —me reí ante su comportamiento—. ¿Qué está pasando?
—Tenemos una sorpresa para ti, ¡no espíes! ¿Vale?
—Vale.
Me guio hacia la Casa del Alfa, directamente a las escaleras donde me agarré a la barandilla, solo por precaución.
Había subido estas escaleras todos los días desde que tuve edad para caminar, conocía cada peldaño