Pero nada ayudaba hasta que alguien tomó mi brazo y me sacó de debajo de él... Enrique.
Me sostuvo contra él mientras papá, Javier y Esteban, cargaban contra el Alfa y sus combatientes restantes.
—Maestro, venga. —escuché que uno de ellos lo llamaba mientras ayudaban al Alfa a ponerse de pie.
Mamá estaba de pie a nuestro lado, el rostro del Alfa palideció mientras ella le quitaba su energía.
Le lanzó una mirada mortal a mamá antes de permitir que sus subordinados se lo llevaran.
Enrique me lanzó