Punto de vista de Josefina
Solo unos segundos más...
Mis manos estaban dolorosamente apretadas alrededor de su cuello, con los nudillos blancos por el esfuerzo.
Sus piernas seguían pateando mientras mi agarre implacable lo sostenía con firmeza, quitándole la vida.
Ignoré las advertencias de mi loba, aunque ella gritaba en mi cabeza que me moviera, que me preparara para el inminente ataque de los lobos machos, pero casi lo había logrado.
Casi lo había logrado...
Se lanzaron sobre mí, arrancándome