Punto de vista de Josefina
—¿Enrique? —lo llamé, él permanecía junto a la ventana, sentí un terror absoluto inundarme, su espalda se había tensado y sus manos se apretaban en puños. Podía sentir la invasión, como un virus intentando apoderarse de mis sentidos. Náuseas severas advertían a mi cuerpo que la manada estaba en peligro.
Podía sentir el pánico a través del vínculo de la manada mientras la voz de papá resonaba a través del enlace.
Llegó demasiado tarde, habían elegido el momento perfecto