Punto de vista de Lucas
La música estaba alta, pero no tanto como para no oír lo que el imbécil pavo real le decía a la Pelirroja. Trataba de colarse en su casa, qué asco.
Sentí mi teléfono vibrar en el bolsillo trasero de mis jeans. Al sacarlo, vi que Javier me llamaba.
—¿Sí? —gruñí, sin molestarme en saludar. Me había dejado cuidando a un grupo de chicas adolescentes borrachas, que casualmente estaban rodeadas de hombres calientes. Hombres-lobo y humanos.
—Lo siento, Lucas, algo le pasa a Jorg