Punto de vista de Carla
Luché contra el impulso de rendirme, de descansar... no podía.
El miedo a no despertar era lo que mantenía mis ojos abiertos.
Observé cómo Marco comenzaba a arrastrarse hacia el Alfa de la Manada de la Luna Blanca, ese cobarde que nunca se unía a sus guerreros, solo los enviaba a la muerte. No tenía respeto alguno por un líder así.
Algunos de mis guerreros se acercaron a Marco, pero yo quería que él estuviera vivo. Proporcionaría información valiosa y la extraería de él.