Punto de vista de Héctor
Debí saber que no debía dejarla ir al hospital sin mí. Usó su don sobre Rosa. Quedó exhausta. Lo que le había extraído a Rosa la había consumido. Tenía que entender que no podía hacer esto, que esta no era la solución, exponiéndose al peligro de este modo.
Se negó a quedarse en la Casa del Alfa y, con Tomás en el territorio, no quería perderla de vista. Estaba pálida como un fantasma y había algo más dulce en su aroma... no lograba identificar qué era exactamente.
Orfeo