Punto de vista de Héctor
Salomón, el bastardo, me había hecho ver cómo se llevaba a Carla de las mazmorras, mi propia compañera en los brazos de otro hombre.
Mía... ella era mía.
Podía sentir cómo mi vida se me escapaba, cómo se acercaba mi fin. La cuchilla que aún estaba clavada entre mi placa torácica estaba a solo unos centímetros de mi corazón... un poco más arriba y habría sangrado hasta morir hace tiempo. Mi lobo, decidido a salvar a nuestra compañera, seguía empujando hacia adelante solo