Capítulo 23

Los gemidos de Astrid continuaron por un par de horas más. La loba estaba totalmente extasiada de haber logrado estar aquella noche con la suma de cincuenta lobos, que hicieron de ella una diosa del sexo, lamiendo sus grandes pollas y dándoles toda la satisfacción que ellos deseaban de ella; y siendo lamida y degustado su coño por tantos como quisieron. Aquella, se diría, fue una buena noche, triunfal, para la joven y libertina loba.

En tanto, Namar y Alfa Caleb, durmieron por primera vez en la
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App