Namar se exaltó al escuchar a Alfa Caleb, se volteó de inmediato e hizo una leve reverencia. Sonaron las trompetas anunciando la llegada del Alfa.
- Ya sabes que esto no puede salir mal, esclava… - dijo Alfa Caleb y luego corrigió sus palabras – Namar… espero que sepas comportarte como una princesa, como has mencionado. No olvides el pañuelo, Hasú – Ante sus palabras, el encargado de los esclavos corrió a cubrir el cuello de Namar.
Alfa Caleb salió de la habitación y la joven lo siguió, junto a